HUELECALCETÍN
Y LAS TRES MAGNÍFICAS
Érase una vez un calcetín que de tanto
comer queso roquefort le salieron unas manchas azules, su nombre era Huelecalcetín.
Un día, desaparecieron todas las fábricas
de roquefort del mundo y Huelecalcetín quedó triste y abatido al conocer la
noticia. Como trabajaba en una de estas fábricas, de la noche a la mañana, se
quedo sin empleo.
-
¿Qué
puedo hacer? -se preguntó- es una tragedia.
A la mañana siguiente, cuando
se dirigía a la oficina de empleo, un
papel de periódico, arrastrado por el viento, chocó contra su cara.
-¡Miér……. coles !- exclamó y
al despegar el periódico de su cara vio un noticia que decía:
NUEVO
CASO RESUELTO POR LAS TRES MAGNÍFICAS.
Las famosas perritas Bonymax, Miss Lulú y
Superluna detienen al culpable.
-
¡Mira
por dónde! lo que estaba buscando, superhéroes, seguro que me pueden ayudar a
resolver este misterio y así poder recuperar mi trabajo.
Corrió a casa a buscar el
teléfono de las Tres Magníficas pero claro, el número de los superhéroes, no
aparece en la guía.
Salió del edificio y en la
pared del portal vio un cartel que decía:
“HOY
EN EL AYUNTAMIENTO, LAS TRES MAGNÍFICAS FIRMARÁN AUTÓGRAFOS POR EL MÓDICO
PRECIO DE 50 EUROS.”
-
Es
mi ocasión de contarles lo ocurrido, les pido un autógrafo y mientras les
cuento lo que ha pasado.
Salió a toda velocidad en
dirección al ayuntamiento y al llegar se dio cuenta que no tenía ni un céntimo.
De nuevo volvió sobre sus pasos en dirección a su casa y allí rompió su hucha.
-Uno, dos, tres,… once,
doce,.. cuarenta y ocho, cuarenta y nueve,…. cuarenta y nueve con noventa,
cuarenta y nueve con noventa y nueve……………….
¡¡¡NOOOOOOOOO!!!, me falta un céntimo- gritó.
Pobre calcetín, por un céntimo
no podría contarle el caso a las Tres Magníficas.
Desesperado, no encontró otra forma mejor de conseguir
el dinero que atracar un banco.Se acercó
hasta la oficina que había en la plaza y una vez dentro gritó:
-
¡Esto
es un atraco! ¡Estoy armado!- (en realidad, en lugar de una pistola tenía un
plátano en el bolsillo).
Los clientes y los trabajadores del banco se
tiraron al suelo muertos de miedo, pero sin que Huelecalcetín se diera cuenta,
uno de los empleados accionó la alarma remota conectada a la central de las
Tres Magníficas.
- PIIIIIIIIIIII PIIIIIIIIIIIIIIIIII PIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!!!!
El pobre Huelecalcetín salió corriendo
asustado, pero en la puerta del banco ya le estaban esperando.
-
Está
detenido-, dijo Bonymax.
-
Las
manos donde podamos verlas-, continuó
Miss Lulú.
-
Todo
lo que diga podrá ser utilizado en su contra-, terminó Super Luna.
-
¡Las Tres Magníficas! ¡Estoy salvado!
-
¿Salvado?
salvado no, detenido. ¿Por qué dices que estás salvado? -preguntaron las Magníficas.
Huelecalcetín les explicó todo
lo que había pasado desde la desaparición del queso roquefort hasta el atraco
al banco.
-
Esto
es muy raro, le llevaremos a la guarida secreta y le someteremos a la prueba
del detector de mentiras true-false-, dijo Miss Lulú.
Le montaron en su Aston Martin
para superhéroes perrunas y le sometieron a la prueba del detector.
-
Según
el detector, todo lo que dice es cierto ¡ACEPTAMOS EL CASO!- dijo Bonymax.
Pasaron tres días de
investigaciones y las tres magníficas no habían encontrado prueba alguna. No
había resto de las fábricas, ni del queso, ni del culpable. Pasó otro mes y
seguían sin saber nada. Al final cerraron el caso.
Fueron a casa de Huelecalcetín
a darle un informe de la investigación.
-
…
resumiendo- dijo Superluna, -no hemos encontrado, ni queso, ni fábricas, ni
ladrón, ni nada de nada-.
-
¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-
¡POMMMMM! sonó un fuerte golpe.
Huelecalcetín se había caído de la cama,
había sido una pesadilla. Nada de eso había ocurrido. Salió corriendo a la
nevera y vio aliviado que estaba repleta de roquefort.
-
¿
y la fábrica?............... ¡LLEGO TARDE A TRABAJAR!!
MORALEJA: si por la noche mucho queso
roquefort pillas, tendrás pesadillas.
FIN
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